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Gaiak: 07 erantzunak

 

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TEMA 7 – Este es mi Hijo amado. Escuchadle a él
 
Mateo 17, 1-9
 
1 Handik sei egunera, Jesusek Pedro, Santiago eta honen anaia Joan hartu eta mendi garai batera eroan ebazan aparte. 2 Eta antzaldatu egin zan hareen aurrean: aurpegia eguzkia baizen distiratsu bihurtu jakon eta jantziak argia baizen zuri. 3 Orduan, Elias eta Moises agertu jakezan Jesusegaz jardunean. 4 Pedrok esan eutson Jesusi: «Jauna, ze ederto gagozan hemen! Nahi badozu, hiru txabola egingo ditut berton: bata zeuretzat, bestea Moisesentzat eta bestea Eliasentzat».
5 Oraindino berbetan ziharduala, hodei argi batek estaldu ebazan, eta abots batek hodeitik esan eban: «Hauxe dot nire Seme maitea, hauxe dot gogoko. Entzun berari!»
6 Hau entzutean, ikasleak ahuspez jausi ziran bildur-ikaraz. 7 Hurreratu jaken Jesus, ikutu eta esan eutsen: «Jagi zaiteze. Ez bildurtu!»
8 Begiak jasorik, Jesus baino ez eben ikusi, eta besterik inor ere ez.
9 Menditik beherakoan, agindu hau emon eutsen Jesusek: «Ez esan inori ikusi dozuena, harik eta Gizonaren Semea hildakoen artetik biztu arte».

 
 
Introducción
 
Recuerdo haber oído que para adentrarme en el pasaje evangélico de la Transfiguración (Mt 17) había que tener muy en cuenta lo narrado en el cp. precedente: Jesús pone en conocimiento de sus discípulos su Pasión y Muerte, y su Resurrección. Pedro se le rebela. Jesús no responde a las expectativas mesiánicas de la gente ni de los discípulos. ¿Habrá fracasado? Entra en crisis. Y, para salir de ella, invita a sus íntimos a esta experiencia.
Debió de ser una experiencia fundante, pues la narran los tres Sinópticos.
A mí me sugiere, al mismo tiempo, la Oración del Huerto de Getsemaní.
 
 
Contemplando el texto
a) Jesús hace crisis
 
—La gente no lo reconoce como lo que es: el hombre, entregado a los demás como única forma de servir al Padre: tomar en serio a los demás, principalmente a los ninguneados.
 
Tampoco los discípulos…, que, en palabras de Pedro, lo quieren desviar de su opción, de su trayectoria. Pero él está decidido a llevar adelante la opción que ha asumido. Pero no puede hacerlo en solitario. Echa mano de sus íntimos para ver si puede sumarlos a su causa. Y, a pesar de todas las dificultades y deserciones, parece que lo consigue (?).
 
b) Escena del Tabor
 
¿Cómo podríamos entenderla si en aquellos contornos no hay monte alto, ni pueden aparecer Moisés y Elías, ni puede oírse hablar a Dios…?
 
Tal vez habría que echar mano de la teofanía (manifestación de Dios) narrada en el libro de Éxodo, y también en el significado (¿qué representen?) de Moisés y Elías, sin olvidarnos de la Oración del Huerto.
 
En la Teofanía: el pueblo está atemorizado (por la tormenta) y la interpreta como un signo. Prefiere acercarse al misterio mediante un intermediario; y jura fidelidad a la Alianza (que estará en peligro en cada circunstancia adversa, y nunca será respetada por todos y cada uno de los miembros del pueblo escogido, pero siempre habrá fieles a ella… La del Sinaí fue una experiencia fundante: se sella la Alianza entre el Pueblo Hebreo y Yahveh; figura: Moisés, fundador.

 
En la tradición judía los profetas constituyen la conciencia popular o nacional, los que velan por el cumplimiento de la Alianza; los que recuerdan sus excelencias y los males que acarrea desviarse de ella. La tentación constante que sufre el Pueblo es la de asemejarse a los pueblos del entorno, alejándose de la experiencia fundante que le supuso haber vivido 40 años en el Desierto con el tipo de relaciones que allí asumieron y los identifica como pueblo
 
distinto (ellos se dicen elegido). Aquella tradición viva durante el primer periodo, va desvaneciéndose con el asentamiento: la tierra va adquiriendo otro valor, lo mismo que las cosechas, el trabajo y otras costumbres antes desconocidas. El profeta deberá velar por la fidelidad a la Alianza. Figura de la profecía o del profetismo: Elías.
 
c) Jesús ¿nueva figura?
 
Jesús no observa el sábado (máxima expresión de la Torá), y pone en entredicho la profecía: "… pero yo os digo…".
 
Cuando anuncia su Pasión y Muerte, corre el riesgo de perder incluso a sus discípulos, y necesita ganarlos. ¿Qué experiencia sería la del Tabor? Vale la pena analizarla con lupa.
 
Desde ella
 
—Nosotros, como los ríos, vamos seguros al mar si seguimos en el cauce (= la Ley, Torá); aunque habrá momentos en que nos salgamos de madre, o tengamos que hacer curvas, o desaparecer bajo tierra… Sin un cauce que nos sujete andaríamos despistados. El cauce mismo se nos antoja un corsé o camisa de fuerza. Pero volvemos a él, pues nos da seguridad.
 
—Jesús no necesita seguridades como la Ley (el cauce) o el Profeta (quien se lo indique), porque su referente es el Padre (lejos de aquel pueblo que manda a Moisés a establecer la Alianza, él la establece directamente, con confianza tal que puede hablar de él como Padre. ¡Y no se lo perdonan!
 
* Yo creo que es desde aquí desde donde tenemos que atalayar el pasaje de la Transfiguración. Pero ¿seré capaz de establecer mi alianza con Dios sin intermediarios, al estilo de Jesús? (… Sin Iglesia, sin Sacramentos, sin Tradición, sin normas y Mandamientos…). ¿Seré capaz de redituar todo eso desde una experiencia fundante con Jesús?
 
d) La figura de Pedro
 
Es, como siempre, clarificadora de nuestra actitud del "sí, pero…". Pedro es un incondicional de Jesús; pero que no le exija desprenderse de la Ley o de la Profecía. Aún no entiende que Jesús (su forma de vida) es quien de verdad hace lo que Dios quiere y manda en la Ley y por boca de los profetas. Mientras el resto de los mortales nos erigimos en la medida de las mismas. ¡Esta es la diferencia! Por tanto: ¿seré capaz de romper con me centralidad y hacer que sea Jesús el eje sobre el que pivote mi existencia?
 
No basta con la disponibilidad o el primer impulso: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios… Hagamos tres chozas… Daré mi vida por ti…". Nuestra limitación y la debilidad nos exigen la relación ininterrumpida con el Padre: dejarnos llevar y ser conducidos por su Espíritu.
 
e) Volver abajo
 
Todo eso se hace realidad en el día a día de nuestras relaciones: ¿qué lugar ocupa el otro en mis preocupaciones de cada día? Para Jesús el otro es el lugar de encuentro con Dios: allí le sirve.
Mientras los demás buscan la propia salvación mediante el cumplimiento de la ley, las abluciones o la confesión y demás sacramentos y la oración y las ofrendas, Jesús confía en el Padre y asume la tarea que le encomienda: construir el reino de Dios escuchando la llamada de la necesidad. Jesús escucha a Dios en los necesitados.

 
   

 
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